Ante la decisión de las autoridades rusas de restringir aún más el servicio de mensajería de Telegram reduciendo considerablemente su velocidad, Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central, ha manifestado:
“Como es habitual, las autoridades rusas están recurriendo a la más contundente de sus herramientas de represión digital: censura y obstrucción disfrazados de protección de los derechos e intereses de la ciudadanía. Bloquear o ralentizar Telegram tiene poco que ver con proteger a las personas del delito o el fraude en Internet, y mucho más que ver con restringir aún más su capacidad de comunicarse con libertad y seguridad”.
“Estas restricciones parecen formar parte de un endurecimiento general del control estatal sobre las comunicaciones digitales en Rusia, que ya ha causado el bloqueo o la interrupción de otros servicios de mensajería. Estas medidas han obligado a millones de usuarios a depender de herramientas de elusión para comunicarse libremente, o a utilizar alternativas menos seguras patrocinadas por el Estado.
Si a las autoridades les preocupan de verdad las amenazas en línea, deben abordarlas con medidas lícitas, transparentes y proporcionadas que cumplan las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, garantizando que toda restricción de la libertad de expresión sea estrictamente necesaria, ejercida por los medios menos invasivos y sometida a vigilancia independiente. El gobierno ruso debe eliminar de inmediato las restricciones de Telegram y otras plataformas de mensajería y redes sociales y garantizar que la ciudadanía rusa puede comunicarse con libertad y seguridad, y sin miedo”.
Información complementaria
El 10 de febrero, las autoridades rusas empezaron a restringir el acceso a Telegram, una de las aplicaciones de mensajería más populares en el país. La autoridad encargada de la vigilancia de las comunicaciones (Roskomnadzor) anunció, sin dar detalles, que continuará “imponiendo restricciones coherentes” en Telegram para garantizar el “cumplimiento de la legislación rusa y garantizar la protección de la ciudadanía.” Usuarios de toda Rusia se quejaron de alteraciones generalizadas del funcionamiento de Telegram durante varios días.
En agosto de 2025, Roskomnadzor limitó las llamadas de voz y videollamadas por Telegram y WhatsApp con el pretexto de que los servicios se estaban utilizando para cometer fraude y otras actividades delictivas. En octubre se aplicaron “restricciones parciales” a ambas plataformas, tras la ralentización de los mensajes multimedia en WhatsApp en diciembre. Se han bloqueado otros servicios de mensajería, como Signal en agosto de 2024 y Viber en diciembre de 2024. En 2018, Telegram fue bloqueado temporalmente por orden de un tribunal a raíz de denuncias según las cuales su empresa matriz se negaba a proporcionar las claves de cifrado a los servicios de seguridad.
Las autoridades rusas han promocionado recientemente la aplicación de mensajería MAX, de producción nacional, que ha suscitado preocupación entre grupos de derechos humanos y especialistas en tecnologías de la información por su seguridad y privacidad.
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